Dicen por ahí que si te celo es porque te amo, pero más que demostrar amor, estamos dando a notar nuestro miedo. Miedo a perder algo o alguien que considero MÍO, de mi posesión, que me pertenece. Si recordamos que el amor real no encadena, no coarta, sino todo lo contrario, libera y te invita a que dejes salir tu verdadero SER ¿Será real esto de “te celo porque te amo”?

Los celos vienen de una parte de nuestro ser que se llama EGO. El ego es esa “vocecita” que constantemente te dice que no vales, que no eres suficiente, que todos son mejores que tú, que te critica de manera destructiva, que te dice que “no puedes” y “no mereces” , que no eres atractivo/a y que te limita a expresar tu verdadera esencia y personalidad. El ego, se compara con ese/a “rival” que amenaza con quitarnos a nuestra pareja, su tiempo, sus pensamientos y sus sentimientos, esto sucede cuando nuestro ego se “achica” ante la presencia real o imaginaria de esta amenaza, pues el ego nunca se comparará en situaciones así con alguien que considere mas “chico” que él, es decir; el ego siempre se comparará con quien considere mejor, más feliz, más atractivo/a.

Mi ego se compara, te cela reclamando lo que es suyo. Esta creencia de que cuando eres MI pareja me perteneces, es limitante y muy tóxica para nuestro sentir, pero también cómoda para el ego. Al ego le gusta pensar que todos tus sentimientos, tus pensamientos, emociones, inquietudes, tiempo son exclusivos de mí y para mí, pues culturalmente esto es considerado romántico e ideal. “No puedes tener ojos para nadie que no sea yo”, este tipo de limitaciones nos llevan al punto de sentir que, más que tener una relación, la estamos imponiendo a nuestra manera . El verdadero amor sabe que te pueden parecer bonitas otras mujeres o atractivos otros hombres, que puedes sentir hasta atracción sexual hacia otros y yo también puedo sentir lo mismo, pero que tú y yo elegimos estar juntos por algo y esa elección la hacemos todos los días. No es un juntos “para siempre” es mas bien el placer de elegirte y que me elijas como pareja cada día de tu vida, hasta que alguno de los dos cambie de opinión o hasta que no sea sano. La posibilidad de que cambies de opinión o de que yo pueda hacerlo es lo que da un valor real a lo que compartimos el día de hoy. Yo sé que otra mujer u hombre te puede parecer una persona muy atractiva, pero el vínculo que compartimos tú y yo es aún mas fuerte, porque sé quién soy, lo que valgo, lo que doy, tengo la confianza de que aunque pase quien pase enfrente de nosotros, tú y yo respetaremos los acuerdos que formamos en nuestra relación. Acuerdos como fidelidad, honestidad, sinceridad, autenticidad y monogamia. Esta confianza hacia nuestra pareja se basa principalmente en la confianza que tengamos hacia nosotros mismos. Confiar = Con fe.
Yo confío en mí, tengo fe en mí, a menos que deje vencerme por lo que me diga el ego, siendo así, nunca podré confiar en nadie mas. Muchas personas viven en una relación monógama sin infidelidades, pero sin confianza plena, pues no es lo mismo la fidelidad y lealtad, que la monogamia. Confianza y lealtad es aceptar que a mi pareja le puede parecer atractivo alguna celebridad y hasta lo comparta conmigo y yo pueda compartirlo también. Libertad absoluta, pues ni soy tuya/o ni eres mío/a, tú y yo compartimos una relación , que es como un tercer ser que nos une y se basa en acuerdos y se alimenta para vivir del cumplimiento de los mismos. La relación es como nuestro “hijo”, porque no existiría sin el aporte de los dos, porque nos ponemos de acuerdo para alimentarlo, cuidarlo y que crezca. Puede ser que hoy yo le cambio los pañales y tú, lo bañas y mañana yo lo bañe y tú, le cambias los pañales. Los acuerdos irán cambiando y evolucionando conforme la relación crezca, pues si tu hijo ya tiene 7 años y sigues queriendo cambiarle los pañales, tú misma/o limitas el crecimiento de la misma y el tuyo. Al momento en que tú o yo decidimos ya no aportar nada a la relación, esta simplemente empieza a morir. La relación más Tú NO.  Tú NO ERES TU RELACIÓN, Tu ego te hizo creer esto y es por eso que cada vez que tu pareja tarda un poco en llamar, sientes que te mueres, creas historias y piensas ¿Con quién estará ? ¿Para qué le llamo él/ella? y te atacan los celos. Creo que debes saber, que la mente no reconoce cuál pensamiento es real y cuál no. No sabe cual es solo una suposición y cual una aseveración e independientemente de esto, tu cuerpo reacciona como si todo fuese real. Imagínate un limón, con sal o chilito, así jugoso…

¿Se te antojó?

¿Salivaste?

Pues lo mismo pasa cuando imaginas o supones situaciones. Tu cuerpo reacciona y SUFRES. Los celos son unos de los recursos que el ser humano usa más para torturarse.

El dolor y el sufrimiento son cosas diferentes. El sufrimiento es la constante elección de vivir bajo el dolor. El sufrimiento no es más que una ELECCIÓN. Los celos, es una forma de usar a alguien más como pretexto para mi sufrimiento. Siendo totalmente catastrófica y transportándote al punto en que tu pareja rompa con algún acuerdo, como por ejemplo la fidelidad, lo peor que te puede pasar es que te duela. Solemos tenerle miedo al dolor y a huir de él, pero sentir dolor es sano, necesario para nuestro crecimiento pero sobre todo para nuestro autoreconociemiento y autodescubrimiento.

Puedes considerar el dolor como “malo” y si así es pues piensa que lo peor sería que sufrieras, pero solo TÚ tienes el control sobre eso, NADIE MÁS.

Todos llegamos a sentir celos en algún momento, pero si estas sufriendo por ello te invito a que te preguntes:
¿Por qué si temes al dolor, eliges sufrir?
¿Por qué temes al dolor? y sobre todo ¿POR QUÉ CREES QUE MERECES SUFRIR?