A ti, diosa del amor, Venus de los tiempos antiguos y modernos, muestra de la belleza y de la pureza, aún con tus sombras y caídas, con tus fortalezas y debilidades, logras dar a luz al mundo cuando reconoces tu valor y tu poderosa energía. A ti que buscas la excelencia más que la perfección, tan capaz de volver tu aroma en un recuerdo imborrable, una sonrisa la música para quienes te rodean y tus lágrimas el motivo de protección para aquellos quien como tú reconocen tu lugar en este universo. A ti que tienes el don por naturaleza de volver a un hombre un guerrero y a un niño un hombre y sobretodo de ser mujer sin perder a la niña que vive en ti. A ti, que no luchas contra el hombre ni buscas igualarte a él porque sabes y reconoces que son parte de la misma madre naturaleza y al respetarte a ti respetas a toda manifestación de la vida. A ti que como mujer no te determinas ni a ti ni a los demás por el género si no por la esencia que tú como dadora de vida permites nacer en cada ser que te rodea. A ti hoy y siempre agradécete por SER mujer… por simplemente SER!