La hipoglicemia se caracteriza por una disminución anormal de glucosa en la sangre. La parte del páncreas que secreta la insulina está sobre – activada. En consecuencia, las células y los músculos están privados de la
glucosa energética. Esta situación está opuesta a lo que se encuentra en las personas con diabetes. Está causada por un exceso de insulina o de ejercicio. El azúcar representa una forma de premio, afecto, dulzura y ternura. Es la manifestación del amor, según la metafísica. Actualmente, estoy yo buscando el amor? Lo estoy esperando del exterior? ¿Como azúcar para colmar esta carencia? Varias manifestaciones se vinculan a la hipoglicemia:

– puede manifestarse porque doy tanto a los demás que ya no tengo nada para dar. Esto me revela la necesidad de empezar por amarme, por respetarme en mis necesidades. Dándome más, luego puedo dar más y amar a los demás. No puedo dar a los demás lo que no me doy a mí –mismo.

– Puede también brotar cuando vivo una tensión o una presión interior excesiva sobre la cual pienso que no tengo control alguno.

– Procede de mis fuertes emociones, de una tristeza profunda, causándome angustia e incluso hostilidad frente a los demás. ¿Tengo yo esperanzas que aún están sin contestar (que no están satisfechas)?

– También puedo vivir un miedo intenso frente a algo o a alguien que me asquea y que prefiero evitar. Debo resistir con todas mis fuerzas para intentar evitar esta cosa que me repugna. Tanto puede ser un objeto, un
gesto como una palabra dicha que me provocó un “asco”.

– Una alergia alimentaria también puede ser la causa “física” de esta caída del azúcar sanguíneo. Por lo tanto debo realizar las comprobaciones físicas que se imponen y hallar a quién o a qué soy alérgico.

Acepto lo que me sucede. Decido hacer mi vida más alegre.
Respondo a mis esperas. Mi cuerpo es un sabio, un amigo fiel al cual soy receptivo.