México es ahora el país número uno con sobre peso, culpamos a los malos hábitos alimenticios y a un estilo de vida sedentario de esto, pero realmente esta enfermedad va mas allá de nuestra manera de alimentarnos y de la falta de una rutina de ejercicio. Todo mundo sabemos qué es el sobre peso y la obesidad pero ¿cuantas personas saben realmente que significa? ¿Cuantos de nosotros nos hemos puesto a pensar que hay detrás de esta de esta enfermedad? La obesidad mas que una enfermedad física que nos puede desencadenar mas padecimientos como la diabetes, presión alta, infartos, depresión, es una enfermedad emocional, es por eso que muchas personas que desean bajar de peso y “ponerse en forma” suelen verse frustradas al ver que la dieta y el ejercicio no funcionan o se enfrentan al poco tiempo después de alcanzar su peso ideal con el temido “rebote”. No es solo trabajar con nuestro cuerpo, tenemos que trabajar con nuestro sistema de creencias y con nuestras emociones que son el verdadero origen del sobre peso, así mismo solucionaremos la causa eliminando las consecuencias.

El exceso de grasa que mi cuerpo almacena entre mi ser interior y el medio exterior me indica que inconscientemente busco, quiero aislarme, o bien en mi comunicación con el exterior o incluso, que existe una emoción o un sentimiento preso, “aislado” en mi interior, y que ya no quiero ver. Por mi obesidad, busco una forma de protección que acumulo continuamente en mis pensamientos interiores. Hay un vacío entre yo y el mundo exterior. Así escondo mi inseguridad al estar expuesto, al ser vulnerable y así, quiero evitar estar herido o bien por observaciones, criticas o bien por situaciones en las cuales estaría incómodo, en particular frente a mi sexualidad. Así puedo interpretar mi exceso de peso como siendo el hecho de que lo quiero poseer todo. Mantengo emociones como el egoísmo y sentimientos que no quiero soltar.

Esto puede ser un desequilibrio, una rebelión frente al entorno, una reacción a gestos, situaciones que ya no quiero ver o de las cuales ya no quiero acordarme. El alimento terrestre representa también un alimento emocional.Por lo tanto, como excesivamente para colmar un vacío interior o para compensar el éxito que me deja “emocionalmente” aislado. Puedo vivir una gran inseguridad tanto a nivel afectivo como material e inconscientemente necesito almacenar para evitar cualquier “penuria” o “carencia” que podría ocurrir. Esta falta puede haber sido vivida en la infancia y frecuentemente para con la madre, ya que era mi nexo directo con el alimento y la supervivencia.Frecuentemente, la obesidad se produce después de un gran golpe emocional o una pérdida importante, y el vacío vivido se vuelve muy difícil de soportar. Vivo un gran sentimiento de abandono, un vacío interior.Frecuentemente me siento culpable de la marcha o de la pérdida de un ser querido. Busco un objetivo en mi vida, busco realizar “algo bien”. Tengo dificultad en tomar mi lugar con mis palabras y mis gestos. Lo hago pues tomando más sitio con mi cuerpo físico. Además, me desvalorizo con relación a mi aspecto físico: una ligera “imperfección” o algunos kilos ganados tendrán a mis ojos unas proporciones gigantescas y ya no puedo ver ni apreciar mis cualidades o mis atractivos físicos. Poniendo toda mi atención en lo que “carece de gracia”, mi cuerpo reaccionará a esto añadiendo aún más peso para hacerme comprender cuanto soy duro hacía mi mismo y cuanto me auto destruyo, aunque sólo fuera por mis pensamientos negativos. El hecho de efectuar ejercicios y seguir una dieta no será suficiente para adelgazar y debo tomar consciencia del verdadero origen de mi exceso de peso que resulta de una situación de abandono. Sea niño o adulto, tomo consciencia que me rechazo a mí mismo Puedo tener la sensación de sentirme limitado con relación a diferentes aspectos de mi vida o a lo que quiero realizar. Este sentimiento de limitación, hará que mi cuerpo tome expansión, y absorba un exceso de peso. También si soy una persona que acumula pensamientos, emociones o cosas, mi cuerpo “acumulará” él también pero bajo forma de grasa. Aprendo a expresar mis emociones, a reconocer mi valor y todas mis posibilidades. Sé ahora que cualquier vacío que me parece vivir en mi vida puede llenarse de amor y de sentimientos positivos hacía mí.Con mi aceptación  de mí mismo y de los demás, con el amor que merodea, me libero pues de esta pena y de esta necesidad de protección.
Ahora que tenemos una visión diferente respecto a esta enfermedad podremos encontrar una solución permanente y liberadora y sanarnos tanto físicamente como emocionalmente.