TENSIÓN ARTERIAL – HIPERTENSIÓN (demasiado alta)
La imagen representando a una persona padeciendo hipertensión es el presto u olla exprés. Soy esta persona que acumula, durante largos períodos, pensamientos y emociones que no están expresadas; frecuentemente soy hipersensible y me controlo mal. Mis iras y contrariedades son reprimidas, haciendo hervir así mi interior. También puedo tener tendencia a la procrastinación o a aplazar a más tarde las cosas que debo decir o hacer por miedo o falta de confianza en mí, y acabo por vivir una tensión nerviosa intensa, porque veo todo esto como una montaña y no sé si seré capaz de realizar todos mis proyectos. Así puedo hacer fábulas, aumentar mis problemas y mi culpabilidad aumentará rápidamente la “presión”. Mi deseo de controlarlo todo y resolver las situaciones de mi
aumenta mi presión que puede hacerse insostenible. Viviendo un miedo profundo de estar rechazado, me siento en peligro y me mantengo en guardia. La hipertensión que vivo puede también hallar su fuente en mi miedo de la
muerte, conscientemente o inconscientemente, y en mi deseo de sacar partido al máximo de mi vida, porque quiero realizar los múltiples objetivos que me he fijado. Debo aprender a dejar salir el vapor suavemente. Evito la
acumulación que provoca la explosión. Aprendo a hacerme confianza.
TENSIÓN ARTERIAL – HIPOTENSIÓN (demasiado baja) Contrariamente a la hipertensión, la hipotensión se halla en una persona cuya presión es demasiado baja (observar que una persona puede tener una presión por debajo de la normal y hallarse en plena forma. Su presión es pues adecuada para ella ya que su calidad de vida no está afectada). Si soy una persona que tiene la presión baja, esto puede indicar que mi deseo de vivir está ausente. Tengo la sensación que nada funciona, que para mí es inútil hacer esfuerzos porque de todos modos, tengo el sentimiento de que las cosas no funcionarán. Me siento vacío de energía y no consigo llevar el peso de los acontecimientos. Me abandono al desanimo. El alma ya no está en mis acciones. Vivo en víctima y tengo la sensación de que mi vida se parece a un callejón sin salida. La hipotensión puede llevar a una pérdida de consciencia. Es el signo de que quiero huir de mis responsabilidades, de ciertas situaciones o ciertas personas porque el hecho de hacer frente me llevará a situarme y a hacer acciones que quizás no me apetece hacer. El mensaje que me da mi cuerpo es hacerme confianza y apresurarme. Elijo dejarme guiar por mi fuerza interior.