Se define como accidente a cualquier suceso que es provocado por una acción violenta y repentina ocasionada por un agente externo involuntario condicionado por múltiples fenómenos de carácter imprevisible e incontrolable sin embargo al tomar absoluta responsabilidad de nuestra vida y lo que generamos en ella, lo hacemos también de los accidentes que vivimos.

El accidente suele ser sinónimo de culpabilidad. Está conectado con
mis culpabilidades, con mi modo de pensar y con mi funcionamiento en la
sociedad. También denota cierta reacción hacía la autoridad, incluso varios
aspectos de la violencia. Puede suceder que tenga dificultad en afirmarme
frente a esta autoridad, a hablar de mis necesidades, mis puntos de vista, etc.
Entonces “me hago violencia” a mí  mismo. El accidente indica una
necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente
de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema,
incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar
la dirección que actualmente estoy tomando. Es una forma de auto castigo
consciente o inconsciente. La parte del cuerpo herida durante el accidente
habitualmente ya está enferma o debilitada, bien por una enfermedad, una
dolencia, un corte, una quemadura o cualquier predisposición a los accidentes.
El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la
superficie. El accidente también es mi incapacidad a verme y a aceptarme tal
como soy. Ya que soy responsable al 100% de mis actos y de mi vida
entera, puedo explicarme más el porqué me he atraído tal forma de
accidente. ¿Atraído, dice verdad.? Sí, porque todo esto viene de mis
pensamientos más profundos, de mis “patrones” o esquemas de pensamiento
de infancia. Es muy posible que me atraiga castigos si, hoy, tengo la sensación
de hacer algo y de no estar correcto. Exactamente como en mi infancia; me
castigaban cuando no estaba correcto. Está esto grabado en mi mente y es
tiempo de cambiar mi actitud. El lado “moral” del ser humano lo lleva a
castigarse si se siente culpable, de aquí el dolor, las aflicciones y los
accidentes. Es capital saber que puedo sentirme culpable en una situación
cualquiera si y sólo sé que hago daño a otra persona. En todas las demás
situaciones, soy responsable pero no culpable. Debo recordarme que soy mi
propia autoridad (en el sentido de individuo). Necesito tomar mi lugar en el
universo. Debo cesar de hacerme violencia. Como ya lo escribí anteriormente,
el accidente está vinculado a la culpabilidad y ésta, al miedo con relación a
una situación. El miedo a no estar correcto se percibe frecuentemente bajo el
aspecto de la culpabilidad en vez del de la responsabilidad. Frecuentemente el
accidente me obliga a cesar o frenar mis actividades. Sigue algún período de
planteamiento. Manteniéndome abierto y objetivo con relación a mí  mismo,
descubriré rápidamente la o las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control
de la situación? ¿Es para mí el momento de cambiar de orientación ? ¿Tengo
dificultad en escuchar los signos interiores o mi intuición, de tal modo que me
atraigo un signo radical en el plano físico? ¿Observé cómo se produjo el
accidente? ¿Cuál era mi estado antes y después? Es muy importante volver a
ver las condiciones que rodean el accidente; analizo las palabras usadas y
tomo consciencia que ponen en evidencia lo que vivo en el momento del
accidente. Observo todos los signos y símbolos de esta situación (accidente)
y escucho mi voz interior para encontrar una solución que me evitará
probablemente empeorar todo esto. La predisposición a los accidentes es un
estado que se produce durante una relación conflictual con la realidad, la
incapacidad de estar plenamente presente y consciente del universo tal y como
se presenta a mí. Es como si quisiera estar en otro lugar. Estoy desconectado
de lo que sucede alrededor mío, quizás porque encuentro mi realidad
inaceptable o difícil de vivir. Necesito estar mejor conectado sobre mí
mismo para descubrir mi seguridad y mi confianza interiores.