El cansancio me da la sensación de estar sin pilas. Interiormente, estoy vacío. ¿A dónde se fue mi motivación? Mis inquietudes, mis miedos, mis penas y mis heridas interiores me llevan a luchar y a resistir. En vez de centrar
mi energía para encontrar el punto común de mis dificultades, la esparzo en demasiadas direcciones a la vez. Desespero incluso de encontrar una solución. Vivo cierto cansancio frente a la vida, un cansancio interior porque debo debatirme para seguir adelantando. La depresión incluso es posible. Siento un sentimiento de incompetencia, de carencia y ausencia de interés. Esto indica una pérdida de dirección y de intención, una necesidad de reanudar con la alegría interior y el amor de la vida. Necesito un tiempo de pausa, de descanso
para hacer el balance y recuperar mi energía. Dejo de engancharme al pasado y acepto vivir el instante presente porque cada instante me trae la energía que necesito.

El síndrome del cansancio crónico o ENCEFALOMIELITIS fibromialgica también puede que esto se produzca porque mi sistema de defensa natural del cuerpo, mi sistema inmunológico, está debilitado. También puede que mi psiquismo esté afectado, debido a una depresión, estrés, falta de motivación, agotamiento por cansancio excesivo, etc. Mentalmente, estoy agotado y esto se refleja en mi inestabilidad emotiva. Físicamente, padezco dolores de cabeza y mi fuerza muscular disminuye poco a poco. El menor esfuerzo me causa un cansancio intenso. Perdí el gusto de vivir. ¿Dónde están mis sueños y mis ambiciones? También tengo miedo de la vida y de las responsabilidades. Me siento incapaz de responder a lo que se espera de mí. De hecho, la enfermedad me permite retirarme, es mi excusa para no actuar y quizás, un medio de recibir más atención. Así me siento más en seguridad en mi enfermedad que en mi “enfrentamiento” con la vida. ¿Qué es lo que estaba viviendo en el momento del achaque viral? ¿Había decidido dejar mi hogar? ¿Acababa de vivir un deceso, una ruptura, un rechazo? Tomo consciencia de que todo esto está vinculado con el amor, o sea el amor que tengo hacía mí. Acepto aprender a amarme más. Soy la persona más importante en mi vida. Aprendiendo a amarme, hago las cosas para mí y disfruto con cada instante. Formo parte del universo en donde la reciprocidad es ley. Me amo y así atraigo el amor de los demás y los amo también. Hago confianza al universo que me ayuda cada día a adelantar.