El encuentro con nuestra alma gemela es algo muy intenso, sucede al mismo tiempo en el plano astral.

Algunas señales de haber encontrado al alma gemela:

*La mirada los une entre sí, en el plano de la inteligencia, que es estar con Dios. La atracción sexual incluso termina por pasar a un segundo plano.

*No tener sentimientos de posesión, pretender poseer, considerarse dueño, o querer tener el control sobre la otra persona es imponer la propia presencia y personalidad, forzar la naturaleza es el propio sentimiento, al mismo tiempo que se ahoga la personalidad del otro. A nadie se le puede obligar a que nos ame.

*La persona no procura moldear a la otra según la imagen que tiene en mente, sino que la acepta como ella es, procurando ayudarla a alcanzar una personalidad mejor, más elevada.

*En este caso, el amor se da de manera desinteresada, no esperamos nada a cambio.

*El amor verdadero se basa en la fe y no en el temor, no tiene registro de errores ni lleva un archivo de heridas, el amor verdadero es el primer paso para la reconciliación.

*Aquí no existen las imprudencias ni la promiscuidad, eso pertenece a las relaciones kármicas.

*El amor verdadero es justo, y no se limita al plano físico, esta unión alcanza al nivel espiritual y mental también, volviéndose más rico, intenso y duradero.

*El encuentro del almas gemelas rechaza cualquier distinción de raza, nacionalidad o credo, desde que haya un nivel básico de afinidad que garantice el inicio de la relación y su supervivencia.

*El amor de almas gemelas es inagotable, no disminuye a medida que avanza la relación, aumenta cada día más. No existe enamorado, amante o amado, mucho menos divisiones, desuniones o desilusiones.

*El amor de las almas gemelas subsiste en otros planos y en otras vidas… Es eterno.

Relaciones kármicas

Muchas personas viven sin establecerse en una relación amorosa por mucho tiempo, esto forma parte de lo que llamamos “Relaciones Kármicas” relaciones en las que algo hay que aprender, algo hay que sanar, este “algo” puede pertenecer a vidas pasadas. Si tu te encuentras en este caso, da gracias por ello… y sigue adelante. Apegarnos a una relación dolorosa no es una buena opción, lo mejor es sacar lo bueno de ello y poner distancia de por medio.

Entre más exigentes seamos al momento de buscar una pareja, más estamos puliendo nuestra alma para el encuentro con tu real compañero. Solamente debemos estar pendientes de algo: No debemos confundir exigencia con frialdad.Todos estamos a la búsqueda de un amor perfecto. Los científicos nos explican que esa búsqueda tiene que ver con el funcionamiento de nuestras hormonas, antiguos rituales de cortejo o un “complejo materno” no resuelto. Es posible que haya algo de esto, pero debajo de estas explicaciones parciales, se esconde una profunda verdad espiritual.Y esa verdad espiritual es que existe -en alguna parte de este inmenso Universo- un ser que puede amarnos mas allá de todo lo que conocemos: lo llamamos nuestra alma gemela.

El término ha sido tan manipulado, que se hace necesario marcar una distinción importante: la que existe entre almas compañeras y almas gemelas.

Almas Compañeras

Cualquier miembro de la familia puede ser un alma compañera. Venimos encarnando juntos como grupo de almas que trabajan temas de crecimiento específicos (por ejemplo: un grupo de parientes caracterizados por una crítica despiadada puede haber decidido encarnar juntos para trabajar temas como la tolerancia y la aceptación incondicional del otro).

En experiencias cercanas a la muerte se ha determinado que muchas personas- al morir y ascender a niveles superiores- se encuentran con sus parientes muertos, pero no siempre con su cónyuge muerto. Incluso se encuentran con personas a las que no conocen pero que sienten que son sus familiares. Esto reforzaría la idea de una encarnación grupal.

Asimismo, atraemos personas (amigos, colegas cercanos, parejas, etc.) cuya frecuencia es similar a la nuestra y con las que también tenemos trabajo espiritual que hacer (por ejemplo, en el Colegio, puedo haberme acercado al grupo mas revoltoso, porque nuestras almas querían experimentar juntas con las consecuencias que trae el quebrar normas establecidas).

Hay dos tipos de almas compañeras, las kármicas y las dhármicas.

Almas compañeras kármicas: aquellos con los que puede haber cierto antagonismo, debido a que tenemos asuntos pendientes que resolver que proceden de otras vidas. La clave para liberarnos de esta relación es el perdón. (por ejemplo, vínculo conflictivo con un jefe autoritario).

Almas compañeras dhármicas

Aquellos que se acercan a nosotros porque tenemos temas que trabajar juntos, pero desde la afinidad y la ayuda mutua. Si bien puede haber vidas pasadas juntos, no hay deudas o conflictos previos. Uno se siente automáticamente atraído hacia ellos. (por ejemplo, un maestro de escuela que nos enseñó algo mas que la lección diaria).

Los amigos muy cercanos, las personas que consideramos maestros de nuestra vida, y cualquier persona que consideremos de gran influencia, son almas compañeras. Las personas que atraemos en el área del amor de pareja, contienen información muy útil respecto a nuestras vidas pasadas. Por empezar, suelen parecerse a como fuimos en otras vidas (por ejemplo, si una mujer atrae hombres agresivos y dominantes es probable que haya sido ella misma un hombre con esas características en vidas anteriores).

Cuando decimos “me enamoré en cuanto lo vi”, en realidad estamos reaccionando al reconocimiento de que esa persona ha tenido que ver con nosotros en vidas pasadas. A veces nos encontramos con un alma compañera sólo para casarnos y tener hijos juntos. Una vez resuelto el vínculo que traíamos de otras vidas (por ejemplo, una compensación kármica

A veces, el karma fundamental que un niño tiene que resolver es con su madre, y -si no hay otras condiciones kármicas que dispongan otra cosa- el padre desaparecerá de su vida. A veces el karma es sólo entre hermanos, y ambos padres desaparecen. Las personas abandonadas al nacer y dejadas en instituciones específicas, tienen un karma que resolver con las personas que los atienden allí o -eventualmente- con sus padres adoptivos.

Almas o Llamas Gemelas

El alma gemela es algo diferente, es nuestra otra mitad. En el origen, éramos entidades únicas, chispas de la Divinidad. Ante el Creador, acordamos descender al plano de la tercera dimensión a continuar la Obra Creativa, cumpliendo una Misión Conjunta. Dado que el mundo que conocemos es el reino de la dualidad, tuvimos que dividirnos en dos mitades. El plan consistía en vivir vidas separadas y cumplir funciones diferentes, hasta que -habiendo experimentado todas las formas de nuestras cualidades únicas a través de distintas encarnaciones y recuperado nuestro recuerdo de quien somos en realidad- estuviéramos preparados para el reencuentro.

Una vez logrado éste, podríamos cumplir nuestra Misión Conjunta.Puede estar encarnado o no, pero siempre que aparece en nuestra vida es para mostrarnos los aspectos elevados de nuestra alma y el camino hacia el cual dirigirnos para seguir creciendo.Nos acerca a nuestro propósito elevado.

Tenemos muchos compañeros de alma pero una sola alma gemela.Lo que se siente cuando uno se encuentra con esta persona es algo que no se puede describir con palabras. Es un amor mas allá de toda dimensión.A lo largo de la vida, van apareciendo distintos maestros que nos recuerdan que existe un alma gemela que encontrar (por ejemplo, personas que nos hablan del tema, libros que leemos, conferencias sobre el tema). Pero para que el recuerdo de quien es quien pueda resonar en nosotros y la unión se pueda producir, es preciso estar al mismo nivel de evolución.

Una vez que nos reunamos con el alma gemela, podremos viajar a otras galaxias, experimentar otras formas de vida o simplemente regresar flotando hasta el Centro de la Fuente de Creación. Para que aparezca, hay que llamarlo. En lo posible a diario. Es un permiso que le damos para que se acerque. Si creemos estar ante nuestra alma gemela y la persona no parece darse cuenta o nos rechaza, debemos entregar la situación al Universo. Lo mas probable es que ocurra alguna de las siguientes alternativas: a) la persona cambia su actitud hacia nosotros, se acerca, cambia. b) aparece otra persona con las cualidades necesarias para este tipo de vínculo.

Si tu alma gemela no ha aparecido aun, no tienes que preocuparte.

Cada persona con la que te vincules es un maestro en el gran aprendizaje del amor. Trata de aprovechar al máximo cada encuentro personal y estarás mas y mas cerca de tu alma gemela.

Si esta no ha aparecido es una señal de que todavía tienes mucha estructura que transformar en tu vida.