” El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
Jorge Bucay

 

“Me habla cada media hora porque me ama mucho y me extraña”, “Siempre me pregunta con quién estoy porque le importo”, “Le dan celos si salgo con alguien más, así sea con mi familia porque le da miedo perderme” “Me dice como vestirme porque así me cuida” … ¿Suena muy romántico no? Estas son algunas de las afirmaciones que muchas parejas hacen día con día creyendo vivir en un cuento de hadas sin darse cuenta que están siendo víctimas de manipulación y control. Las personas que caen en este tipo de relaciones suelen sentir mucha presión por parte de sus parejas, se sienten estresadas, deprimidas y hasta culpables cuando alguien o algo que no este “autorizado” por su pareja llega a hacerlos sentir contentos. Por miedo, llegan a cambiar su manera de vestir, de hablar, sus gustos, amistades y círculos sociales, trabajo o hasta anularse completamente para “darle gusto” a su pareja o para “evitar problemas”. La característica principal que nos hace vulnerables a caer en este tipo de relación, es una baja autoestima y falta de amor propio creando un vacío interno y pensamos que con nuestra pareja ese vacío dejará de existir, es por esto que se soporta tanto haciendo a un lado nuestra personalidad e individualidad con tal de que se siga cubriendo ese vacío. Creamos castillos en el cielo, justificando totalmente a nuestra pareja bajo un velo de romanticismo e idealización minimizandonos a nosotros mismos.
En la otra parte de la pareja, hay una inseguridad total por una falta también de autoestima y necesidad de controlar todo para tener un falso sentimiento de seguridad, son personas que suelen alejar a su pareja poco a poco de su entorno, tratan de moldearlos a sus expectativas y gustos y si algo de esto no es cumplido, buscan hacer sentir a su pareja culpable de su infelicidad, de su malestar y hasta enfermedades por medio de chantajes emocionales, a veces con agresión pasiva y otras con una manera de agresión mucho más notable y violenta pero siempre justificada por el “mal comportamiento” de la otra persona. Este tipo de relaciones son dependientes, esto quiere decir que las personas que caen en ellas suelen negarlo y salir de ellas puede ser algo difícil pues en la mayoría de los casos aunque haya una conciencia de la situación no existe un convencimiento total porque existe la esperanza de que “el otro cambie”.
Es muy irónico como nos enamoramos de una persona al inicio de la relación y gastamos demasiada energía tratando de cambiar a esa persona para que se ajuste a nuestros deseos.
Caemos en el error de “buscar lo que nos falta” a nosotros mismos en una relación, puede ser cubrir un vacío, una figura paterna o materna, amor y cariño y cuando creemos haberlo encontrado, nos aferramos a ello aunque el precio a pagar sea nuestra propia integridad. A esto le llamo una relación “muégano”. Se vuelve una relación totalmente asfixiante, por falta de confianza, de personalidad e individualidad. Al principio todo es color de rosas y poco a poco nos vamos dando cuenta de detalles que no son sanos pero ocultamos el malestar por miedo a la soledad o fracaso y nos vamos traicionando a nosotros mismos por “amor”.
El secreto es crear una relación INTELIGENTE más que IDEAL.
  • Una relación de compromiso y no absorbente, donde podamos SER nosotros mismos, expresarnos y a veces hasta discernir de nuestra pareja en opiniones y gustos sin temer que nuestra pareja nos dejará de amar o se enojará.
  • Evita una relación con personas dependientes emocionalmente pues estas suelen ser invasivas y absorbentes y reclaman una atención permanente, no trates de rescatar a este tipo de personas a costa de ti, quien realmente busque ayuda para crecer no necesitará usar una relación ni a alguna persona para hacerlo, buscará apoyo y guía de una manera honesta y humilde, pues sabrá que es un camino largo que recorrer.
  • No hagas de tu relación tu mundo entero,  la vida es mucho más que esto: trabajo, familia, amigos, hobbies etc.
  •  Una relación sana siempre será de igualdad, de intercambio recíproco de afecto, confianza y valores en común.
  • Ten claro que una relación de pareja no debe conservarse a cualquier precio. Tu dignidad y tu valor como persona están por encima de todo.
  • Se realista, ten en cuenta que las personas muy dependientes emocionalmente empiezan una relación totalmente eufóricas y se crean expectativas irreales de formar pareja con alguien a quien todavía no conocen bien.
 En resumen:
* Amarse a uno mismo y a la pareja.
* Saber expresar los propios sentimientos y saber escuchar los del otro.
* Conocernos y aceptarnos con nuestras virtudes y defectos.
* Disfrutar de la soledad y respetar también el espacio del otro.
* Tener relaciones sociales y comprender que el otro tenga las suyas.
* Tener un proyecto de vida personal y respetar y apoyar el del otro.
Todos albergamos pequeños conflictos. Reconocerlos y compartirlos es aumentar el crecimiento personal y la confianza con la pareja, lo que ayuda a crear una relación de mutuo apoyo.

Una relación sana y feliz te hace sentir libre para estar con quien deseas, no impone normas, favorece la comunicación y acepta que las relaciones cambian y atraviesan crisis (que unas veces se superan y otras no).