Dentro de esas pláticas que todos tenemos con los amigos donde siempre terminamos arreglando al mundo, uno de los temas más recurrentes es: El amor. Desde lo complicado que muchos piensan que es, lo doloroso, lo maravilloso, los amores platónicos, los amores fallidos, los no correspondidos, los traicioneros y los exitosos e inspiradores, dependiendo de la situación en que estemos es cómo nos expresaremos del mismo. Es común escuchar desde un “tod@s son iguales”, “yo no creo en el amor”, “no me vuelvo a enamorar”, “sigo en busca del amor de mi vida” o “mientras llega mi media naranja me comeré unas mandarinas”. Pero en estas pláticas donde todos buscamos desahogarnos y sobretodo que nos reafirmen nuestro “acertado” punto de vista sin importar si se tratase del dolor que nos han dejado nuestras relaciones pasadas y que por supuesto es culpa de aquel o aquella villana que no supo amar o de lo grandioso que es estar enamorado del maravilloso espécimen único en el mundo que nos hace caminar en las nubes, no nos damos cuenta que el que habla no es el amor, sino el ego. Todos queremos escribir una historia de amor, pero en esta historia hay intenciones ocultas donde muchas veces no somos honestos con nosotros mismos y caemos en nuestra misma trampa de darle más importancia al deseo que a la intención. Muchas personas sueñan con el amor de su vida y cuando creen que lo encuentran, hacen de todo para conservarlo, pagando precios muy altos incluso a costa de sí mismos. Y esto es el ego, el que mete miedo y complica todo, el que no se siente merecedor de un amor real y puro pero a la vez exige que me quieras como yo quiero que me quieras. Que cambies por mi y donde yo cambio (a veces) todo lo que soy por ti, por “amor”.

¿Sabías que el amor es simple? Nosotros con nuestro ego somos los que complicamos todo cuando no te dejo ser, cuando huyo de un “te amo”, cuando te uso para cubrir un vacío, cuando justifico mis falta o debilidades con las tuyas, cuando te juzgo por no cumplir con mis deseos, cuando no juego limpio, cuando miento, cuando no soy honest@ contigo y mucho menos conmigo.

Muchos se dejan guiar por sus pensamientos, pero estos no son más que el lenguaje de tu ego, son los que te dicen “Si no te llama es porque esta con otra”, “Dijo ‘te amo’, seguro va muy rápido y no lo quiero lastimar”, “No le digas la verdad porque se va a enojar” y demás cosas por el estilo, pues culturalmente en esta sociedad si escuchas más a tu corazón que tu cabeza, eres un “tont@”. Pero esta elección de guía es la que causa tantas lágrimas y dolor en el corazón.

Si empezáramos a dejar que nuestro sentir fuese nuestra guía, otra sería la historia, pero OJO tu ego te hará creer que un arranque de celos o cualquier otra reacción de este tipo es dejarte guiar por el corazón para que regreses a escuchar solamente tus pensamientos.

¿Alguna vez has cruzado miradas con alguien que te hace sentir ese “no sé que” que no puedes explicar? o ¿Al ver al objeto de tu afecto sonreír sientes paz y a la vez ese “boom” de adrenalina dentro de ti que no puedes plasmar en palabras? Esa es tu esencia, la misma que te dice “Sabes bien que esa persona no es para ti” cuando tu ego de dice “Pero es todo lo que has buscado” o “Nadie te va a querer”. Todo se resume en ser verdaderamente honestos con nosotros mismos para poder diferenciar al amor del ego. Un buen comienzo sería preguntarnos y respondernos con toda honestidad, ¿Cuál es mi verdadera intención con mi pareja o con la pareja que busco? Sabrás que se trata de ego si tu respuesta está enfocada en mayor parte hacia a ti como:   “Para no estar sol@”, “Para tenerl@ de trofeo porque esta muy guap@”, “Para que alguien me cuide”, “Para tener hijos y cumplir MIS sueños”, “Para cubrir un vacío”, o cuando esta enfocada en mayor parte hacia la otra persona como : “Yo sé que mi amor lo puede cambiar”, “Conmigo será mejor persona”, “Yo l@ puedo salvar”, “Soy lo que necesita”. Cuando se dan estos casos tanto la intención como el deseo esán basados en el EGOísmo y en el 100% de los casos habrá lágrimas y corazones rotos pues si alguien se engancha con nosotros bajo esta sintonía es garantía de que la relación será un enorme duelo de egos, pues el mío tratará de imponerse con el tuyo y el tuyo por supuesto no se va a dejar.

Si te das cuenta que este es tu caso, no te juzgues es una excelente oportunidad para cambiar este hecho si es que quieres resultados diferentes en la historia que buscas escribir, acéptalo y cámbialo, pues no puedes cambiar algo que no aceptas y si te resistes esto persistirá. Al momento en que lo estas aceptando le estas quitando poder pues estás siendo honest@ contigo mismo, y al ser honesto contigo atraerás personas honestas.

Esto te permitirá reconocer el verdadero amor, a no huir del él, a darlo y a recibirlo. Analiza tus últimas relaciones y date cuenta que tu pareja es un gran espejo, podrá ayudarte a ver en ti cosas que no habías considerado como: Si mi ex huyó del amor, ¿Será que yo también estaré huyendo de él y por eso me enganché con alguien similar para no aceptar que yo lo hago, pues es más cómodo echarle la culpa a los demás de lo que no quiero ver en mi? Recuerda siempre hacerlo sin juicio, pues si juzgas sólo alimentarás al ego y no saldrás de ese círculo vicioso.

No busques a tu media naranja, si buscas una mitad es que sólo darás de ti la mitad porque crees merecer mitades. Si quieres comerte “mientras” unas mandarinas pregúntate ¿Con que intención lo hago?
Y sobretodo se fiel a tu corazón, se fiel a ti y date permiso de RECIBIR amor.
Tu ego se resistirá, pero ahora ya sabrás que lo hace y que tu ego no eres tú.

La mejor señal de que es AMOR es que puedes SER TÚ.
Y tú ¿Estás list@ para pasar del ego al amor?

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