Hubo un tiempo cuando me miraba al espejo y no me reconocía, hubo un tiempo cuando me llamaban Claudia y no respondía pues no era yo, mi manera de ser estaba definida por lo que me dijeron que era, por lo que me dijeron que tenia que ser, por lo que me dijeron tenia que pensar aunque nunca pudieron decirme que era lo que tenia que sentir. La incongruencia entre mi sentir y mi pensar me llevo a no saber quien era, a esconder mi esencia, a confundirme con pensamientos tóxicos y dañarme para después culparme por ello. Estar retando a la muerte cada día era mi manera de vivir pues yo solo existía mas no vivía. Cuando la muerte susurro a mi oído y me enseño de lo que era capaz, me explico que ella se había presentado para demostrarme que estaba viva mas yo no la quise escuchar, hasta que me sacudió para despertar de ese sueño al que yo misma me había condenado. “El espejo no es el que te miente” me dijo, “es tu manera de percibirte, son las mascaras y disfraces que tú te pones cada día para salir a presentarte y que esperas que los demás vean, pero te tengo noticias ellos no los ven, lo que ellos ven son solo sus propios disfraces” Y me di cuenta que también lo que yo percibía de ellos eran mis mascaras, mis disfraces, mis juicios pero también mis cualidades y mi misma esencia.
A partir de ese momento descubrí que cada ser que llegaba a mi vida, era un espejo para ver mi propio reflejo que me ayudaría a crecer y a irme reconociendo, no por lo que ellos me dijeran, si no por lo que yo percibía de ellos, esto me permitió poder formar vínculos honestos, mas puros, ya sin mascaras con ellos y sobretodo conmigo misma. Dejar de juzgarme a mi misma y por lo mismo a los demás ha sido una experiencia sumamente liberadora, pues en algun plano todos somos uno.
Hoy cuando veo a cualquier ser, aunque sea por solo un corto momento, me puedo reconocer a mi misma, veo mi esencia y también veo la esencia pura de ese ser, aunque traiga el disfraz que traiga ya no me impide ver mas allá. No soy Claudia, ese tan solo es mi nombre.
Hoy agradezco a todos por solo SER.
Hoy me agradezco porque SOY.
No soy dos Claudias, solo una que quizá… también es un reflejo de tu esencia.