Los retos que se presentan en nuestra vida son necesarios para nuestro despertar de consciencia, sin embargo estos se vuelven cargas porque buscamos “solucionarlos” mediante nuestro ego, nuestra mente meramente racional que esta llena de miedos y prejuicios, incluso patrones alojados en nuestro subconsciente que hacen que un mismo evento doloroso se repita constantemente en nuestra vida. Nos será imposible tener una visión clara mientras estemos sumergidos en una mente meramente carnal, la cual está llena de dudas y temores.

Debemos reconectarnos con nuestra fuente, nuestra divinidad, nuestro Cristo interior, nuestro Buda o real esencia, ya que ella “sabe y conoce” sin filtros del ego, el camino a la liberación y crecimiento.

Comparto contigo este decreto que te ayudará a esta trascendencia del ego cuando la ilusión del dolor y sufrimiento te haga percibir un reto como un problema:

“Dejo esta carga a mi Cristo interior y me libero”

Muy sencillo, repítelo y vívelo, hazlo parte de ti para que la vibración de tu real esencia, que es el amor, se manifieste en tu realidad.

Namasté!