Es fácil creer que, cuando tomamos la decisión de terminar una relación que ya no va a más, los siguientes días después de este final son todo empoderamiento, sonrisas y fiestas, pero no es así. Una relación tóxica tiene la capacidad de que nos olvidemos de nosotros mismos sin que nos demos cuenta, y en ese proceso, incluso olvidamos a veces cómo sonreír y carcajearnos…